Julián Ortega Soto
Un hombre lleno de energía y ganas de vivir
Julián es un hombre vital y lleno de energía, ve la vida con mucho optimismo, orgulloso del camino por el que ha transitado.
Una vida llena de experiencia que explican su particular forma de ser. “Cuando terminé la enseñanza media, entré a la Escuela de Suboficiales del Ejército y egresé como Instructor de Armas en Telecomunicaciones y de ahí me fui a trabajar a Temuco y Chiloé por 9 años” nos comenta.
Durante ese tiempo, combinó su trabajo en el Ejército con sus estudios superiores, cursando en Inacap Técnico Electromecánico en nivel Superior, por lo que dejó la vida militar y comenzó a trabajar en este nuevo rubro.
“En 1998 llegué a la región a trabajar a Energas, ya que en un curso en la Universidad Santiago conocí a personas que empezaron a crear la empresa. En ese momento el desafío era completamente nuevo, me decidí y partí”.
De este modo dejó Santiago y comenzó una nueva aventura, trabajó en Quilpué, La Calera y Quillota, hasta que en el año 2004 fue traspasado a Chilquinta, donde llegó como Inspector de Empalme y luego pasó a Ingeniería de Obras de Distribución. “Me fascina mi trabajo porque es muy variado, participo en la instalación de equipos, en modificación de alimentadores, entre otras cosas. Además tenemos un excelente ambiente de trabajo, sin descuidar las responsabilidades, somos muy unidos y nos reímos harto”.
Volver a pololear
Hace 28 años comparte sus días con Purísima, con quien ha enfrentado una vida llena de bonitos y también difíciles momentos, pero por sobre todo llenos de amor y entrega. “Estuvimos abocados a nuestra hija por muchos años y ahora nos hemos encontrado, con otras vivencias, quizás sin el entusiasmo de la juventud, pero con lo más valioso del matrimonio, la compañía de la pareja”
Es por esto, que han vuelto a pololear, disfrutan de estar juntos, salir a caminar, disfrutar del borde costero y de la maravillosa vista que tienen desde su hogar, y por sobre todo de ver a su hija más independiente, a punto de convertirse en una profesional.
“María José es nuestra única hija y estudia su último año Ingeniería Eléctrica, de hecho hizo su práctica profesional en el Despacho. Ella siempre ha sido muy apegada a mí y se fue entusiasmando con el tema eléctrico, tenemos una muy buena relación y compartimos estando juntos”.
Con muchas energías para seguir
Julian es un amante del deporte y la historia, herencias que le trajo su paso por el Ejercito. “Cuando ingresé a la Escuela de Suboficiales tuve que prepararme físicamente y ahí comencé a tomarle el gusto por correr, hoy lo practico sagradamente tres veces por semana en invierno y verano”.
Se prepara para cada nuevo desafío y claro que da sus frutos, en la última Maratón Santiago, realizada el domingo 01 de abril, Julián corrió 21 kilómetros en un tiempo de 02:07:44.
Además, pertenece al Departamento de Historia Militar, participando en charlas y estudios. “Estamos realizando estudios sobre la Revolución de 1901, es así como durante este verano con mi señora fuimos a Iquique y aprovechamos de ver la Aduana, recorrer lugares, sacar fotografías, recoger antecedentes, para luego mandar escritos que aporten a los estudios de aspectos de la historia que no son muy conocidos”.
Si es posible espera jubilarse dentro de 3 años y para eso ya tiene planeado en qué ocupará sus días- “Tengo un sueño que estoy haciendo realidad, se trata de la crianza de animales, para eso tengo una pequeña parcela en Pichilemu, y ahí estoy criando vacunos. También instalé un secador de madera, la idea es seguir innovando y emprender este nuevo proyecto”.
Sin duda un hombre lleno de sorpresas que día a día nos sorprende con su vitalidad y alegría. Gracias Julián por compartir con nosotros tus ganas por hacer cosas, te deseamos mucho éxito en todos tus desafíos.
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