Francisco Guillón Solis
12 años juntos a Luzparral
Nacido y criado en Parral, estudió Ingeniería en Ejecución Eléctrica en la Universidad de Temuco y tras trabajar dos años en República Dominicana regresó al país y comenzó su trabajo en la Cooperativa Rural de Consumo Electrico de Parral. “Cuando formaron Luzparral y me invitaron a ser parte de este proyecto fue un tremendo orgullo. Yo soy un encariñado con la Compañía, es parte de mi familia y les inculqué a mis colegas que tenían que ser parte de mi familia, ser agradables, pues nuestro regalo era trabajar a gustos y contentos”.
Francisco está a cargo del Departamento de Operaciones y Mantenimiento de ambas Empresas, se considera dueño del 80% de las líneas que hoy operan pues él las construyó, sin duda como un hijo que ha visto crecer y desarrollarse: “Me siento feliz, porque trabajar en Luzparral nos cambio la vida y verla crecer me llena de orgullo, antes nosotros teníamos reconectadores 3h y hoy tenemos reconectadores electrónicos, bancos de reguladores y muchas otras tecnologías. Además la calidad de servicio que tenemos ahora hacia nuestros clientes es excelente” comenta con orgullo.
Una familia unida
A tan sólo dos cuadras del trabajo transcurre la vida que lo llena de alegría. Este año, junto a Renata cumplen 30 años de casados, con quien declara que ha formado una linda familia. Sus hijos Francisco, Nicolás, Paulina y su pequeña nieta son el centro de su vida y agradece a Dios por la fortuna de tenerlos junto a él.
“He tenido pruebas muy difíciles en la vida, pero Dios es muy gentil con nosotros, porque nos da la fortaleza para soportarlas. Hemos sufrido graves accidentes, en uno fallecieron dos amigos de mi hijo y en otro mi Porota (como cariñosamente llama a su hija) estuvo a punto de perder la vida con una contusión hepática. Fueron años durísimos los que nos hicieron afiatarnos aún más como familia” nos cuenta emocionado.
Otra de las cosas que lo llenan de alegría es su campo, al cual acude todos los fines de semana, un relajo que le sirve para desconectarse. “A 36 km de Parral tengo una parte del campo que era de mi Padre, ahí tengo plantel ovino de ovejas de exportación, un poquito mas de 450 madres y además junto a la Fundación Gustavo Mondion de Francia y la Universidad Santo Tomás tenemos unos ensayos para la genética de terneros".
Sus años junto a la Compañía
Francisco es un hombre jovial, de mirar sincero, amable y dispuesto a conversar con todas las personas, no representa la edad que tiene y reconoce que su carácter es rasgo de la Compañía. “Estoy a punto de cumplir 63 años y no quiero pensar en el día que me vaya, porque sé que los extrañaré mucho, me va a costar acostumbrarme a estar sin la familia Chilquinta”.
Reconoce que la educación de piel que tenemos todas las personas que trabajan en el Grupo de Empresas de Chilquinta es único y vital para hacer un buen trabajo. “Me gusta como nos tratamos, porque a todo nivel desde los contratistas a los gerentes todos somos personas importantes, parte de esta familia” sentencia.
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