Juan Fernández Farías
30 años conectado a Chilquinta Energía
“¿Se imaginan trabajar sin computador, sin Internet, y que el medio más moderno de transmitir documentación a distancia era el fax, con solo una máquina centralizada en la Oficina de Partes?”
Así comienza su relato Juan Fernández Farías, quién este año cumplió 30 años junto a la Compañía, ha sido testigo de una gran transformación. Quisimos conocer su historia, cómo han sido estos años junto a Chilqunta.
“Mi comienzo, como todos los de mi época, con una tecnología muy diferente. Éramos alrededor de mil personas, con áreas que empezaban a nacer y estructurarse, tales como Prevención de Riesgos, Capacitación y otras. A medida que transcurría el tiempo, fui formando parte de grupos sociales afines con los cuales día a día nos dábamos el tiempo para disfrutar una conversación durante nuestra colación y de vez en cuando, disfrutar tertulias más extensas en los hogares de algunos de nosotros”.
Logros en Chilquinta Energía
Juan recuerda con satisfacción el haber cumplido todos los años con la meta propuesta. Pero reconoce como una de las grandes gratificaciones cuando la empresa exportó por primera vez transformadores y condensadores contaminados con PCBs (Askareles) a Suecia.
“Constituyó un real desafío, no sólo desde el punto de vista operativo, sino también del cumplimiento de las regulaciones nacionales e internacionales vigentes. Este proceso fue fiscalizado permanentemente por la autoridad sanitaria, por lo cual debía ser un trabajo de joyería, el cual se cumplió con cero faltas” recuerda con orgullo.
Amonestación verbal colectiva
Sin duda los años no pasan en vano y una de las cosas más bellas que atesora Juan son los momentos vividos con sus compañeros de trabajo. “Creo que una de las anécdotas que vale la pena contar, ocurrió el año 1981, cuando trabajaba en una oficina de cobranzas que tenía una caja de recaudación, un mesón de atención y varios escritorios para oficinistas. En el mismo recinto había un privado donde trabajaba el Superintendente del Área Comercial, un señor que inspiraba respeto intrínseco, ya que al mirarlo, se veía como uno de esos jueces que aparecen en las películas de antaño” recuerda con emoción y prosigue.
“En esa época había un campeonato de futbol, jugaba Chile y era un partido muy importante, por lo tanto alguien llevó a la oficina un televisor blanco y negro de unas 12 pulgadas el cual fue instalado en el asiento del cajero, así, todos los oficinistas podíamos ver desde nuestros escritorios y “aparentemente” cumplir con la prohibición que había de ver el partido, ya que el televisor quedaba camuflado. El problema ocurrió cuando Chile hizo un gol y todos al unísono nos paramos gritando. Como consecuencia, el Superintendente, sale de su oficina con cara de aterrorizado probablemente porque imaginó que había ocurrido algo muy grave. Allí supe lo que era una amonestación verbal colectiva”.
En busca del equilibrio perfecto
Juan es un ejemplo de energía, vitalidad y compromiso a toda prueba, es por eso que quisimos que fuera el mismo quien dejara un mensaje a las generaciones más jóvenes de Chilquinta Energía.
“El mensaje que me gustaría entregar a las siguientes generaciones tiene relación con visualizar las cosas más importantes que se deben considerar cuando se toman decisiones, las cuales deben ser equilibradas respecto a la importancia que le damos al trabajo, la vida familiar y la calidad de vida, factores de suma importancia, cuyo equilibrio nos permite decir con certeza que estamos plenos y felices”.
Te agradecemos Juan por estos 30 años conectados a nuestra Compañía, gracias por seguir entregando lo mejor de ti.
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