Alejandro Bravo García
Toda su vida junto a Chilquinta Energía
Para Alejandro, Chilquinta Energía es parte de su historia: la vio nacer, ha contribuido a su desarrollo y día a día se esfuerza para seguir viéndola brillar. Su vida ha estado marcada por logros, alegrías y gratificaciones, las que quiere compartir con todos nosotros.
Para quien hoy es nuestro Gerente de Ingeniería y Operaciones, la vida no ha sido fácil. Cursando su último año de Ingeniería Civil Eléctrica en la Universidad Católica de Chile, en Santiago, se le presentó la oportunidad de ingresar a Chilectra, empresa que por entonces abarcaba lo que hoy es nuestra Chilquinta y Gener. De este modo, Alejandro el año 1975 ingresó al Proyecto Central Ventanas II, trasladándose a Viña del Mar por dos años para construir la central. “Era una obra soñada para cualquier ingeniero y para mí, que sólo tenía 24 años, participar en ese proyecto marcó un hito en mi vida, un hito de disciplina, responsabilidad, respeto, dedicación y autoexigencia, lo que ha inspirado cada proyecto que he iniciado en mi vida”.
Ese fue solo el puntapié inicial para una carrera llena de éxitos. Terminada la central y habiendo pasado por ingeniería de subestaciones, en 1979 lo nombran Jefe del Departamento de Construcción en Santiago, periodo en el que desarrolló importantes obras de distribución. Sin duda la que recuerda con más orgullo fue su participación en el Proyecto del Metro, en el que trabajó arduamente desde la construcción y modificación de las redes eléctricas asociadas a este importante medio de transporte, recién naciente por esos años.
Luego, en el año 1981 le encomendaron una nueva tarea, la que asumió con el profesionalismo y disciplina que lo caracterizan. “En ese momento me dijeron: ´la empresa se está organizando porque se va a dividir en tres: Chilectra Metropolitana, Chilectra Quinta Región y Chilectra Generación, y queremos que tú nos acompañes como ejecutivo en la Quinta Región” nos cuenta Alejandro, quién se trasladó hasta Valparaíso con su familia a comenzar esta empresa literalmente desde cero, ya que ni siquiera tenía escritorio cuando arribó a la región, nos cuenta. Y así fue como comenzó la ingeniería en nuestra empresa, que hasta entonces dependía de Santiago, la que desarrolló desde la División (hoy sería una subgerencia) de Estudios y Proyectos.
A poco andar, por 1984, y ya a cargo de la División Subestaciones y Líneas de Transmisión, en momentos en que el país vivía un agitado escenario social y político, debió enfrentar duros momentos, “Viví todos los atentados terroristas, ataques a líneas de transmisión, los derribamientos de torres, las bombas que nos pusieron en varias subestaciones, y yo estaba ahí…” nos cuenta.
Luego le pidieron hacerse cargo de la División de Operación del Sistema Eléctrico, y más tarde asumir la dirección de Ingeniería de Distribución. Desde estos cargos, también contribuyó a la formación de la nueva empresa eléctrica de Lima, que había sido comprada por Chilquinta y, posteriormente, tomó el más grande riesgo y desafío en su carrera profesional y vida familiar: con camas y petacas partió por un par de años a Argentina para hacerse cargo de la Gerencia de una de las áreas más grandes del sur de Buenos Aires y “estando allá, me invitan a que me haga cargo de lo que en ese tiempo era la Gerencia de Transmisión de Chilquinta, la que después pasó a llamarse Gerencia de Ingeniería y, finalmente, el año 2004 me piden me haga cargo de la Gerencia de Operaciones” comenta Alejandro y continúa “Si yo miro hacia atrás, toda esta empresa es mía, participé en la construcción de esta empresa, entonces imagínate como quiero a mi pasado profesional, la felicidad que siento al mirarme a los 60 años, con una historia profesional súper linda, llena de cambios y éxitos”.
Abuelo cercano
La vida podría haber sido muy distinta para Alejandro. Nos comenta que cuando tenía 16 años pensó consagrar su vida a Dios, pero finalmente tomó otra elección, la cual le ha traído grandes alegrías: abrazó su carrera de ingeniero civil electricista, que es uno de sus grandes sus amores, y luego formó su familia.
Así fue como a los 22 años se casó con Patty, a quien define como el amor de su vida. Juntos tienen tres hijos: Alejandra, Pablo y Daniela, todos ingenieros al igual que su padre. “Los tres viven en Santiago, así que estamos solos con mi señora, por lo tanto mi preocupación es intentar llegar temprano a la casa y compartir con ella. Disfrutamos esta nueva etapa de pololos; es una maravilla ver que la tarea está hecha; y a quienes más disfruto son nuestros tres nietos, y al que viene encamino, quienes son muy regalones de los tatas, para nosotros son una gran dicha, un regalo precioso de Dios” nos comenta este chocho abuelo.
Seguir entregando buena energía
El camino recorrido sin duda lo llena de orgullo, por lo que su amor por el trabajo y por nuestra compañía es algo que desea imprimir en todos quienes formamos parte de Chilquinta Energía. “Me gustaría ver a algunas personas aún más comprometidas, conscientes de que uno trabajando y volcando toda esa energía fuertemente a la Compañía, se enriquece todo, se enriquece la familia, uno mismo desde el punto de vista profesional y todo esto es un ciclo virtuoso, ascendente; a nosotros como Compañía nos gustaría ver un poquito más de innovación, emoción, compromiso, porque tenemos un grupo humano espectacular en la Compañía” sentencia un hombre que ha volcado su pasión por la ingeniería, como una contribución al desarrollo de la empresa y del país.
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