Maureen Oyaneder Carvajal
Plena en su vida personal y laboral
Maureen es una mujer dulce, quien con su amable sonrisa siempre está dispuesta a ayudar. Su serena mirada denota la tranquilidad con que se desenvuelve, lo que sin duda es muestra de una plenitud en todos sus aspectos.
Para muchos ella no es una extraña y a pesar de que llegó a Chilquinta Energía el año 2010, el lazo que tiene con nuestra compañía se ha cultivado hace mucho antes.
Maureen es Ingeniera Comercial y trabajó por 12 años en la Sudamericana de Vapores, lugar que la vio crecer y desarrollarse como profesional, pero a pesar de eso tomó el riesgo de dejar la empresa e ingresar a Chilquinta Energía,“en la empresa estaban ocurriendo muchos cambios y la situación dentro estaba muy inestable, en ese momento decidí que era hora de emprender nuevos rumbos y buscar un nuevo desafío profesional” comenta.
Para ella tampoco era fácil cambiar de trabajo, había sido toda una vida en su antigua empresa, pero no llegaría a un lugar extraño para ella. “Era difícil tomar la determinación de cambiarme y la incertidumbre que conlleva. Pero yo ya conocía a Chilquinta, mi marido trabajó mucho tiempo acá, además era mi oportunidad de seguir trabajando en la zona, en una empresa buena, grande y donde pudiera seguir teniendo proyección profesional”.
De este modo, comenzó trabajando como Analista Comercial y una de las cosas que ayudaron en su integración fue justamente el hecho de que muchos conocían a Rodrigo Crichton. “Yo conocía más o menos como era el ambiente , por lo que no fue difícil adaptarme. Al contrario, llegué a un grupo revoltoso, donde me acogieron súper bien, superando la expectativa que yo tenía cuando ingresé, ya que todos se han mostrado dispuestos a ayudarme y a enseñarme, por lo que no sentí un cambio tan brusco”.
Mamá presente
Para ella lo más importante es su familia, sus pequeños hijos y Rodrigo, con quien ha pasado más de la mitad de su vida.“Nos conocimos por unos amigos antes de entrar a la Universidad y de inmediato supimos que éramos nuestra media naranja y que juntos éramos la naranja completa. Pololeamos casi diez años y ya llevamos 11 años de casados, ha sido una linda vida juntos”.
Y ese amor hoy se ve reflejado en Francisca y Maximiliano de 8 y 3 años, quienes complementan a esta pareja. “Francisca físicamente es igual a mí y de carácter es puro padre, hasta caminan igual y juntos tienen una hermosa relación. Maximiliano es todo lo contrario, es distraído, disperso, vive su vida, pero es muy amoroso y cariñoso, en verdad es una característica de nuestra familia”.
El hecho de que ambos trabajen hace que disfruten cada instante juntos, se definen como patiperros y a todos lados van juntos, “en ese sentido somos muy unidos y disfrutamos saliendo juntos, nos gusta disfrutar el día, pasear e incluso una simple ida al supermercado la transformamos en panorama”.
Un desafío constante
En cuanto a lo profesional, es consciente que cada desafío es una oportunidad para crecer y desarrollarse. “Ahora tenemos un desafío como Área de Control de Gestión, donde tenemos que ser los ojos de Francisco Karmy en el control de toda la Subgerencia de Servicio al Cliente. Es un gran desafío de aprender nuevas tareas y seguir aportando al desarrollo de la Compañía"
Pero sin duda el buen ambiente que se vive en el área que conforman con Marcelo Santoro y Erika Gajardo es un aliciente para seguir creciendo juntos.
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